viernes, 27 de mayo de 2016

Selva Dentro


CAPITULO    I

Semana Santa en el Trópico

Abril vestía túnica de jacarandas.  Las ruedas del tren cantaban un son sin melodía sobre la marimba de los durmientes castigando los rieles, mientras el bamboleo del vagón me provocaba sueño.  El estridente silbato de la vieja locomotora pregonó su llegada de paso por Amatitlán.  Entreabrí los ojos al escuchar la risa de un grupo de vendedoras de policromada blusa y nagua larga. Las flores del trópico asaltaron a los pasajeros con el arma de su melosa sonrisa ofreciendo cajetas de dulces populares.  Bostezando saqué de mi  guayabera una cajetilla de cigarrillos y antes de que me llevara uno a los labios penetró con paso apresurado una mujer vestida de jersey blanco, perseguida por un hombre mal encarado que atropellando pasajeros y vendedoras le dio alcance sujetándola de un hombro sin ningún miramiento.  Creí que se trataba de algún altercado entre marido y mujer pero al escucharla pidiendo socorro me levanté a separarlo de un tirón advirtiéndole:

-Esa no es la forma de tratar a una mujer.
Frustrado en su acometida, su rostro picado de viruela enrojeció mientras bufaba:
-          No intervenga que no sabe quién soy.
-          Ni me importa- respondí indignado- Por lo visto es un cobarde.

Con Mirada de perdona vidas me miró de pies a cabeza lanzando un escupitajo.

-          A la mujeres hay que ponerlas firmes.
-          Quienes escuchaban comentaron desaprobándolo mientras yo atendía a la muchacha recordando a mis hermanas  a las cuales no hubiera permitido que las maltratar ningún patán.
¿Le duele? – pregunté a la hermosa desconocida que se friccionaba el cuello.
-Un poco- Creo que más fue el susto.
El de las viruelas comentó con suficiencia:
-Así soy yo.  Conmigo las mujeres no juegan.
Irritado por su repulsiva sonrisa repliqué:
-          Lo que hizo no es de hombres.
¿Entonces, qué cree que soy? – su tono era desafiante.
La joven me mostraba su hombro amoratado cuando de insólito recibí un puñetazo en el pulmón izquierdo que me hizo tambalear.  Reaccionando por su alevosía lo castigué con los puños sin que le valiera defensa, hasta sangrarle los labios.

El vagón se convirtió en un canasto de pericas rebosante de gritos y unas  viejas noveleras clamaron por la policía que no se hizo esperar al presentarse dos agentes de la autoridad al servicio del convoy.  Uno de ellos, sargento de bigote espinudo intervino:

¿Por qué tanto desorden?
Autoritario blandió su batón de membrillo y el desconocido escupiendo sangre se apresuró a decir:

-          Esa mujer me robó y este me agredió sin motivo.
-          ¿Usted qué dice?- me preguntó el sargento.
-          Yo intervine para que este salvaje no lastimara a la señorita.
-          Los pasajeros afirmaron mi declaración.
¿Cómo fue? – preguntó a la joven que sin perder compostura repasaba el carmín de sus labios.
-          Lo que dijo este hombre es mentira.  Yo no soy ladrona.
-          No estoy segura que caras vemos…
-          Todo fue porque no le celebré una flor de mal gusto.
El Sargento se rascó el bigote murmurando:
-          Todo esto me parece raro.
“Que la registren, que la registren” – exigieron los pasajeros convertidos en jurado popular mientras el  oficial miraba inquisitivo a la acusada.
¿Cuál es su nombre?
-          Sandra del Mar.
-          - ¡Ya se lo voy a creer!  Eso parece el título de una canción.
-          Brotaron risas escépticas, sin embargo me pareció natural aquel nombre para una sirena vestida a la moda.  Ella respingó buscando algo dentro de su bolso de piel de lagarto.
-          No miento. Puedo identificarme.
Los mostachos del sargento aletearon por una sonrisa.
-Con su palabra me basta, pero no se escapa de la registrada.
-¡Delante de todos!
Sus hermosos ojos negros se redondearon de asombro hasta que intervino una señora gorda con aire protector.

-          No tenga pena chula – y dirigiéndose al policía-. Oiga sargento. Ustéd no me va “azarear” delante de tanto mirón a la señorita.  Yo que no tengo vela en este entierro, la puedo registrar en el sanitario.

martes, 24 de mayo de 2016

UN SOÑADOR

ROBERTO PÉREZ PANIAGUA
UN   SOÑADOR

No tuve el privilegio de conocer a este Ilustre Caballero. 

Sin embargo tengo más de 16 años de escuchar muchas Historias de EL.  

UN SOÑADOR, un hombre que a pesar de las circunstancias que tuvo que vivir, supo SOÑAR.

Trabajó de Jefe de Técnico de Departamento de Planta de Canal 7  ( Cerro Alux, Sacatepéquez), con horario de 24 x 24 horas.  Desde muy pequeño le gustó mucho escribir.

Durante su etapa de estudiante tuvo la oportunidad de tener un MAESTRO " En todo su concepto", aquel que apoya a sus estudiantes, que se preocupa por conocer sus intereses. Al ver que este niño inquieto le encantaba escribir, lo motivo que no soltara ese SUEÑO, y que pasara lo que pasara lo desarrollara.

Compró una maquina Remington, la cual llevaba a todos lados, porque tiempo que tuviera libre,retomaba sus SUEÑOS.  Eso no impidió que dejara una huella de Amor y Entrega a sus 3 Hijos y a sus 5 Nietos que pudieron compartir de primera mano todos sus SUEÑOS.

Libros Publicados:     1.- Los Consejos de Un Viejo
                                   2.- Trece Cielos

Novelas, Inéditas: 1.- Selva Adentro
                               2.- Balam Acam
                               3.- Poemarios

En su Memoria, estaré transcribiendo estas Obras, esperando que todos aquellos que se identifiquen con sus Historias, se recreen con la imaginación de UN SOÑADOR.

Con respeto y cariño.

Pamela de Villafuerte



                               

      

martes, 31 de julio de 2012

EL RENCOR

Hay una mala pasión que nos causa sinsabor y es avivar el rencor adentro del corazón.

Retener resentimiento contra el que nos hace mal, es un pecado mortal que se convierte en tormento.

Escuche a un predicador que dijo como argumento recalcando en santo acento que es un pecado mayor.

En eso tuvo razón porque es un fuego ardiente que consume intensamente y corroe el corazón.

Y si ese mal avanza se convierte en un rugido y aquel rencor retenido puede volverse venganza.

Si tu tienes un rencor, lo mejor es olvidar, pues nos manda perdonar Jesús, nuestro redentor.

martes, 26 de junio de 2012

EL PATRIOTISMO

Cuando decimos:  Patriota, un soldado imaginamos con arma en una mano y bandera en la otra.

Olvidamos que quien ama y respeta a su tierra en la paz y en la guerra su patriotismo proclama.

Cuando quieras demostrar el verdadero civismos, dejarás el egoísmo para poderte entregar.

Enseñando al ignorante en el estudio y trabajo, levantando a los de abajo a que salgan adelante.

Mostrarás integridad siendo ejemplo en tu casa, para que los de tu raza gocen de seguridad.

Y ayudarás al caído logrando que se levante, para que salga adelante y no se de por vencido

miércoles, 20 de junio de 2012

A UN AMIGO QUE DESEA SUPERARSE

Tantas veces se ha escrito sobre este mismo tema, que hasta cambiar las palabras se convierte en problema.  Pero dicho en cualquier forma se llega al mismo punto como muestran las ideas que en esta carta adjunto.


No importa quién haya sido el que lo dijo primero, sino que lo expresado tenga un dicho certero.  Si fue Sòcrates, Juan Pueblo, algún maestro de escuela; quizás algún caminante o tal vez mi propia abuela.  Si lo que aquí te escribo puede en algo aprovecharte, no importa quién lo haya dicho, con tal que pueda animarte.


Ambición de todo hombre, es llegar a superarse, distinguirse entre los suyos y de otros, no rezagarse.  Es impulso de amor propio el querer salir triunfante y poniendo de tu parte puedes salir adelante.  Tanto en trabajo, estudio, en lo que tù te propongas, puedes levantar la frente siguiendo sencillas normas:  Poniendo tu fe en empeño, estudiando con constancia, emprenderás la carrera y salvarás la distancia.


No debes desanimarte, deja atrás el pesimismo, si otros se han superado armados de optimismo, puedes tù, que no eres menos, comenzar ahora mismo.